Toca el timbre. Una gran montonera de chicas
salen de sus aulas empujándose, charlando, gritando, unas hacia los servicios
higiénicos y otras hacia las escaleras. El sol, tan alegre como siempre,
decidió aparecer en esas clases de Marzo, donde el calor ya aburre y todo el
mundo no lo aguanta.
Un
grupo precavido y no muy numeroso de adolescentes, deciden juntarse y salir.
Una chica alta y de rasgos curiosos se acerca a otra que despistada deja su
botella de agua en su pupitre y torpemente cae al suelo. El mismo grupo no
evita en lo absoluto matarse de risa. Una, que había recién llegado de los
servicios para recoger su mochila, y al ver la escena no se queda mirando a la
accidentada sino ayudándola. Solo le dijo:
-Hay Lucía, hay Lucía ¿no te fijas por dónde vas?
La accidentada sólo sonríe, muy característica de ella ya sea con humor o sin
él. La conozco tan bien que puedo decir que soy como esta chica: tan sincera,
tan precipitada, tan despreocupada. Se levanta y lo primero que hace es abrazar
y darle un beso en el cachete a la que le ayudó como forma de agradecimiento.
-Caray!, estoy horrible! - dice, pero decide continuar con lo que estaba
haciendo. - ¡Vamos! - y anima al grupo a salir.
Otra de las chicas pero esta vez de cabello corto dijo:
-Eso le hubiese pasado a cualquiera, no se burlen chicas!
Una chica, que también estaba presente, pero de pronunciadas caderas y busto
prominente, respondió:
-Es que hubieses visto la cara de Lucía, se veía tan graciosa!
La mencionada, estaba sonriente por el nerviosismo del acontecimiento, y tan
roja por la vergüenza. Se pone de espaldas y decide enfrentar con la mirada al
grupo que estaba atrás, riéndose. Cuando de pronto siente que chocó con
alguien, pero no con una chica sino el joven de limpieza que no está más bueno
que la jamonada, pero tiene rasgos de ser viejo, bueno, ni tanto. Lucía no
evita cruzar mirada con el nuevo integrante del grupo y pide disculpas a lo que
responde:
-No te preocupes- dice el joven y le guiña el ojo.
El grupete, se rió más aún, y salen del aula.
-¿Viste cómo te miró Lucía?- dijo la joven de caderas pronunciadas.
-¿Quién me miró?- La elocuente chica responde.
-¡Monga, es obvio que le gustas!
-Samy, no digas pavadas y mejor nos retiramos ok?- Mamá se molestará sino llego
esta vez temprano a casa, no olviden que mi hermana existe xD!
-Ya Lucía, ya Lucía, pero este cuerito te mira raro a ti, no a nosotras-
Recalca la chica de cabello corto.
-¿Tú también Megan?, please dejen el tema de una buena vez por todas. Cuando
estemos con mi hermana olviden todo. Para ella debo ser su ejemplo.
-Jajajajaja!!! Su ejemplo!!- Responde la de rasgos curiosos, burlándose.
-Hey, tú Krista! Deja el tema ahí, por favor.
-Más bien gracias Camila, tú si eres una buena amiga, al menos me levantaste
cuando me caí, no como estas babosas (sonríe).
-No hay de qué, aunque creo que el chico…
-Por Dios!!! – Lucía estaba a punto de estallar
Cuando bajaban el último peldaño…
-Lucía, Lucía!!! Adivina cómo me fue hoy! .La profesora de Comunicación, me
puso una buena nota! Y gracias por decorarme el cuaderno, te lo agradezco de
veras!
Lucía se siente feliz, pero le hace un signo a la nueva chica para que salude.
La recién llegada, de ojos enormes, y carácter especial saluda al grupo de las
amigas de su hermana. Todas se saludan.
-¿Cómo te fue a ti Lucía?- dice la nueva chica, rompiendo el hielo.
-Muy bien, reina, muy bien. – contesta Lucía.
-Me alegra, oye estás roja, como acalorada ¿algo me perdí? – Sus ojos
reflejaban curiosidad.
-Nada Kori, Kori nada pasó, enserio. – pero su rostro no expresaba lo mismo.
-Lo que pasa, es que vas a tener un cuñado más.(Susurró alguien)
-¿Un qué?- Korina no entendió muy bien, el significado de las palabras
malintencionadas.
-Nada Korina, solo dijeron que tu hermana es una tarada más. – Intentó ayudar
Camila, al menos.
El grupo al final se separa, porque todas van hacia la movilidad. Sólo Camila,
Korina y Lucía van a tomar el carro al puente que existe. De su colegio a una
cuadra.
Van conversando en el trayecto, cuando Lucía siente algo vibrar en su bolsillo
delantero de la blusa. Al principio se asusta, pero no es nada más que un
mensaje. Y era el siguiente:
Lucía se acerca a Camila y le dice:
-¿A ves?- al único que tengo ojos es a Ulises, y tú crees que me gusta el de
limpieza!
-Lo siento chica, lo siento. Pero no niegues que el de limpieza está bueno.
-No está mal, Jajajajaja pero Ulises está mejor
-Ok, lástima que estás con alguien y tienes mal gusto por cierto.
-Anda… lo dice “la voz de la experiencia”? anda boba sigue pensando en tus
operaciones matemáticas.
-Hablando de eso loca… la señorita Milagros me parecía buena, la extraño…
-No creo, esa desgraciada me puso 14 y eso con las justas!
-Pero tú andabas distraída con eso lo de banda.
-Si supieras cuan valioso para mí es estar un rato con mi saxofón.
-Lo creo amiga… ¿Habrá banda este año?
-¡Debe de haber!, ¡marcamos historia!
-Tocaban bien, pero no me debo de distraer en esas cosas… Sabes que mi mamá no
desea que me atrase... y, según recuerdo te atrasabas la gran mayoría porque
había presentaciones justo en clases.
-SÍ, lo sé creo que eso también fue un motivo porque no obtuve puesto el año
pasado pero nadie me quita lo bailado, el año pasado fue el más genial de todos
los años!
-No lo dudo amiga, pero debes tener en cuenta que en todo hay que organizarse.
-Eso es muy cierto…
Suena nuevamente el celular. Otro mensaje. Lucía observa un mensaje que dice
Memoria Llena. Debe eliminar algunos pero le da pena. No desea eliminar
ninguno. Da una mirada rápida y descubre que hay otros mensajes como de
Santiago,Nicolás… y muchos más.
Se despide de Camila, y toma su carro destino a casa, cuando se sienta… Cierra
los ojos.Una brisa fresca le da lapsos de muchas cosas. Tantos recuerdos. Que
dolorosos o no, formaron parte de su vida.