sábado, 29 de junio de 2013

Capítulo 4:El Colegio

Lo que leerás a continuación son las memorias de Lucía(mi amiga) bueno, ella como un regalo u obsequio me brindó su diario... CONFIDENCIAL! pero hay partes, que sería lindo compartirlas... Me pican las manitos
para escribir todo de golpe pero no!.
Lucía es bien graciosa... me ha hecho reír con sus locuras, y mucha imaginación es por eso que la quiero tanto!Esta parte no la veo tan mala.Así que les comparto un pedacito de ella.

Querido Diario:
Sabes bro... me siento con nostalgia al recordar las cosas que pasé, tantas cosas ¿Por qué no comenzar por el colegio?ah sí! el colegio! Ese hermoso lugar, donde todas tus compañeritas te tratan tan lindo...
Según lo pintan en Estados Unidos es la peor pesadilla y en mi país no creo que sea tan grande la diferencia (ok vale mucho sarcasmo) pero capaz sea cierto.
Mi primer día de clases, no fue la gran cosa porque fuí cuando ya estaban iniciadas, aunque lo traumante llegó porque no estaba uniformada y capaz asistí al cole con un pantalón leggin con una camiseta verde (parecía un árbol lo juro) pero cuando me preguntaron: cómo me llamaba, si me caía bien alguien, la fregué diciendo que no iba al colegio a hacer amigas. Lamento haberlo dicho porque me gané la antipatía de casi medio salón.
Sobreviví al primero de secundaria con mucho sufrimiento digámoslo así, pero nadie me quitó el primer puesto que tengo en casa. Hice amistad con pocas chicas que por cierto las conocí por hacerles dibujos y cortas conversaciones no muy interesantes como por ejemplo:

-Hey, Torres ¿me prestas tu cuaderno de c.t.a? me gusta porque es muy ordenado y muy colorido. Te lo devuelvo mañana.

(UNA SEMANA DESPUÉS)
-Lo siento Torres es que me enfermé y no pude venir a clases. Lo lamento… si deseas te invito mi pan con palta.

Así es cuando estás en primero. Eres tan pequeñaja que ni siquiera te das cuenta que te tratan de tontita. Creo que lo digo porque me la hicieron un millón de veces, pero ahora todo es distinto porque les lanzo el dedo corazón y una sonrisa con desenfado total. Demasiado descaro, a decir verdad.

Estás con toda la perspectiva de iniciar amistad con casi todo el mundo, pero no siempre es así, porque te acusan de creída cuando no lo eres, demasiado inteligente, demasiado alta, chata, gorda, flaca, peluda, mansa, mensa, que quitas amigas y muchas babosadas que te dicen cuando ingresas. Ese es el típico primero.

Algunas anécdotas bonitas fueron que una del grupo venció el miedo y decidió hablarme.Ahora es una gran saxofonista que se esfuerza por demostrarle al mundo que la música es lo que ama.Una de las pocas chicas que me dijo que no debo temerle a nada ni a nadie.Esta chica se las presento con todo el orgullo posible.Pero mi primera conversación con ella fue esta, vale la pena recordarlo.

-Hola,eres la nueva...soy Katia ¿Qué te parece el colegio?
-Bueno,es muy grande y muy bonito, pero debo ponerme al día.
-Ah! sobre eso, si deseas te presto mi cuaderno de comunicación, al fin y al cabo estamos iniciando las clases.Me agradaría ser tu amiga.
-Wuaw, muchísimas gracias! y con gusto me agradaría ser tu amiga.

Pocos minutos después me di cuenta que su letra no le entendía ni miércoles.

Cuando eres nueva, te sientes desadaptada, en mi caso tuve el temor que me hicieran daño con mis sentimientos, pues era muy sensible y sobreprotegida… Digamos que mi hermano mayor me dio una terapia intensiva para superar mis miedos, pues mi único refugio era llorar y pedir que me saquen del colegio porque no me sentía bien.

En un pasado, que temo recordarlo porque me atemoriza, rogué a todos los santos para que me sacaran de la “Casa del Saber” porque me sentía sin voz ni voto. Era tanto mi miedo, que no podía hablar, en curso de p.f.r.h cuando pedían mi opinión en algún tema, porque esperaba el tan detestable: Shhhh , cállate bruta, ajjjj me das asco, cuando exponía, opinaba y así… no sé como aguanté tantas cosas.

Aún así, soporté y conviví con ese duro salón que no me conocía, y trataba mal.
El amor no me interesaba en lo absoluto porque pensaba que me quitaría el tiempo, y dejaría de lado el sueño que tenía en ese momento: El de ser ingeniera química, pero debido a falta de capacidad matemática dejé de pensar en eso, haciéndole añicos el sueño de papá.

Enamorarme no fue una de mis prioridades, hasta cuando me reencontré con un ex compañero de salón llamado Gonzalo que me caía bien. Bueno hasta ahora.
Poco hablábamos, pero las veces que podía encontrármelo conectado,(eso era cuando existía el Messenger xD!) me sacaba una sonrisa quiera o no quiera. De pronto no lo vi tan feo en sus fotos… comenzó a parecerme simpático, lindo y genial pero no me animaba a decir que me gustaba.

-Será como los chicos que conocí en mi vida pasada –pensé.
Estaba equivocada…

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